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Nosotros

Bienvenido/a al Instituto Ciudadanía y Democracia (ICD), somos una entidad académica, civil y plural, dedicada a la docencia, investigación y extensión en temáticas centradas o relacionadas a las Ciencias Sociales, con foco en los ejes de ciudadanía y democracia.

La conformamos un grupo de profesionales multidisciplinarios jóvenes comprometidos con el rigor académico y los valores democráticos. Tenemos asiento legal en Perú y desarrollamos acciones y reflexiones para fortalecer tanto la democracia como la ciudadanía, desde el ámbito de los servicios académicos en ámbitos temáticos que representan los principales desafíos sociales propios del siglo XXI, tales como: gestión del estado, políticas públicas, medio ambiente, género, lucha contra contra la corrupción, interculturalidad, entre otros.

Ofrecemos servicios y consultorías de formación, capacitación, investigación e intervención en los ámbitos de políticas públicas, gestión y modernización, a entidades públicas y civiles.

Contamos con alianzas estratégicas con entidades universitarias y redes internacionales, así como con un fuerte soporte de plataforma virtual, con aulas a distancia, a través de internet. Nos inscribimos dentro del paradigma de la “pedagogía de la facilitación”, que busca superar la obsoleta visión, propia del siglo XIX, de la educación como una carga pesada, odiosa y castigadora, restableciendo su carácter fundamental original como una experiencia de crecimiento profesional y personal, rigurosa y especializada, pero también motivadora, pertinente, útil y grata.

El mundo actual es el resultado de un extendido, desigual y complejo proceso histórico de todos los pueblos en búsqueda y construcción de regulaciones del orden social que sean viables, deseables, sustentables y legítimos. En ese proceso la democracia, entendida esencialmente como el orden que se basa en la voluntad mayoritaria y el respeto de garantías mínimas a las minorías para configurar el orden social, aparece hegemónicamente como la mejor y más legítima alternativa, aunque con permanentes y a veces crecientes cuestionamientos por parte de otras alternativas, en muchos casos autoritarias, y sobre todo con grandes déficit entre su discurso o formalidad y su práctica cotidiana allí donde se la tiene como consensuada forma de gobierno.

Junto a ello, la ciudadanía, entendida esencialmente como el vínculo individual o colectivo de derechos y deberes que los miembros de una comunidad política tienen con su sistema y autoridad política (Estado), es una noción complementaria a la de democracia, entendida hegemónicamente como igualitaria o equitativa y justa, para todos y todas.

Ambas nociones, ciudadanía y democracia, encuentran en el mundo globalizado del siglo XXI una serie de tensiones, desafíos y redefiniciones, en la medida que las nuevas realidades transforman, complejizan y cruzan diversos recortes de la comunidad política y la pertenencia ciudadana a ella, las cuales incluyen, pero también superan, el puro estado – nación – territorio que en siglos anteriores las contuvo. La comunidad política, ciudadanía y democracia “universales”, cuyo fundamento alcanza un punto de inflexión institucional y de conciencia con la creación del sistema internacional de Naciones Unidas, se combina de hecho con las comunidades, ciudadanías y democracias de bloques de integración regional de varios países o estados. Pero también y sobre todo con las locales, plurinacionales, interculturales.

En estas encrucijadas, desafíos y oportunidades, aparecen también con fuerza riesgos y amenazas esencialmente anti democráticos y anti ciudadanos, como son las grandes, permanentes y crecientes desigualdades e inequidades de todo tipo, los autoritarismos, la corrupción, los poderes fácticos (ilegales e ilegítimos), la violencia, discriminación y la exclusión. Frente a ellos, los pueblos, movimientos y ciudadanos/as desarrollan una variada, rica y regeneradora acción y reflexión para adecuar, fortalecer y renovar la democracia y la ciudadanía. Nuevas propuestas y prácticas buscan responder a los desafíos y mitigar los peligros, hacia ordenes y regulaciones sociales que sin ser perfectos, sean viables y deseables, legítimos y sustentables.

En ese contexto, a través del ICD, buscamos promover el fortalecimiento y profundización de la democracia como ejercicio pleno de derechos y responsabilidades de todos los actores sociales. Especialmente, en ámbitos de Desarrollo Social Participativo, es decir, participación de organizaciones y movimientos sociales y ciudadanos  en incidencia para el diseño e implementación de políticas públicas, especialmente de sociales, de género, migratorias, interculturales y ambientales, descentralizadas, gestionadas con ética y transparencia, que aportan al Desarrollo Humano Integral con énfasis en la soberanía y seguridad alimentaria. Institucionalidad y Lucha contra la corrupción, a través de cursos de formación y capacitación para fortalecer a las entidades públicas en todos los niveles y a las organizaciones ciudadanas en la lucha contra la corrupción. Ordenamiento Territorial Sustentable y el Derecho a la consulta con poblaciones afectadas de los grandes megaproyectos de infraestructura.

Esperamos que en ICD puedas encontrar un espacio donde elevar tus capacidades profesionales,  insumos y valores democráticos para aportar a un mundo, una región, un país y una localidad más deseable y sustentable para todos y todas.