En busca del neocon porteño

Por C&D • Dec 12th, 2009 • Categoría: Novedades

por Gabriel Palumbo

Abel Posse será nombrado por Mauricio Macri como Ministro de Educación. La insensata robustez de las opiniones del literato y diplomático frente a cuestiones de naturaleza cultural allanó el camino de la crítica a la oposición y preparó, al mismo tiempo, una suerte de mutis por el foro (entre vergonzoso y vergonzante) de los espacios que dentro del PRO se obstinan en mostrar un perfil republicano.

Pero los problemas recién comienzan, todo el mundo sabe que Posse no será el Ministro y esto está lejos de ser una buena noticia. Si no será Ministro porque nada sabe de gestionar ni de currícula ni de infraestructura escolar, la pregunta obvia es sobre su verdadera función, sobre su relevancia concreta.
Aparece bastante claro que el pensamiento de Posse es aquí lo que importa y lo que se quiere resaltar y especialmente, lo que de ningún modo quiere ocultarse. Al contrario, el PRO define su mirada sobre la sociedad desde una pedagogía ultraconservadora pero con cierta tonalidad confusamente ilustrada que mezcla a Marx, Lenin y Gramsci con Eva y Juan Perón, negando en un mismo paso a la educación y a la política.

La negación de la educación como problema, como tensión y como experimento se expresa cuando Posse imagina una constelación hipotética de ficciones políticas que no pueden atribuirse a ignorancia o desconocimiento y cargan de violencia su caracterización sobre la sociedad. La negación política es doble, por un lado se resigna a no tratar seriamente una deuda añosa de la Ciudad con sus ciudadanos en materia educativa, y por el otro, propone la oclusión deliberada de una relación de fuerzas en términos políticos concretos surgida de la elección del 28 de Junio y expresada en el parlamento de la Ciudad.

Muchos se preguntan hoy sobre los motivos que pueden haber animando al Gobierno de Macri a nombrar a alguien con las opiniones de Posse. Algunos hablan de provocación, otros de torpeza. Puede que esto sea efectivamente así, pero creo que aún hay más. Y dejo pasar cuestiones de naturaleza política conocidas como la obvia relación del nuevo Ministro con Eduardo Duhalde. Esta designación propone que dejemos de preguntarnos sobre los componentes pedagógicos en clave ciudadana que se desprenden de la reflexión sobre la educación y que evitemos de aquí a un tiempo, pensar la democracia desde criterios de inclusión.

Lo que hace Macri es proponer una forma política colocándole el nombre de Posse a la educación.
Pero lo más importante es que el Gobierno de Macri muestra su opinión sobre la sociedad democrática, renueva su compromiso ineludible con la construcción de una visión neo conservadora que necesita y reclama una fuerza política y un estilo de gestión.